FARANDULA, Ultimas Noticias

Una leyenda irreverente del rock se despide por todo lo alto

Por El Nuevo Herald.-

La gira se titula Farewell Yellow Brick Road World Tour, parafraseando uno de sus más conocidos éxitos. Son tantos los compromisos con los miles de fanáticos que la extenderá por tres años y 300 shows.
El pasado fin de semana Elton John tuvo una parada de rigor en el American Airlines Arena, donde demostró por qué es un clásico, luego de medio siglo de carrera.

Fueron 24 canciones durante dos horas y cuarenta y tantos minutos. Todos los hits en versiones reelaboradas, puestas al día, pero con el mismo tino que las hacen inolvidables, amparadas por una estética refinada en el teclado, pero populares en su manifestación escénica.

Cuando un compositor y cantante de esta estatura artística repasa su obra de manera complaciente, algo muy difícil según explicó, considerando su extenso cancionero, el público suele terminar el concierto en una suerte de encantamiento, tarareando canciones, horas y días después del acontecimiento.

Yo vi las caras arrobadas de personas abundando en anécdotas sobre las canciones de Elton John en sus vidas, mientras caminaban hacia la cálida noche miamense, al concluir el espectáculo. Estéticamente esa fijeza es un concepto difícil de alcanzar.

En muchos sentidos, visualmente el show de despedida debe su narrativa al cine, porque no pocos de los éxitos de los años setenta se presentan ahora ilustrados por video clips con historias y personajes salidos del mundo moderno, entre jóvenes bailarines, hípsters y toda una fauna de outsiders que lo conectan como un adelantado de vanguardia, menos conceptual que David Bowie, pero igual de irreverente e insólito.

Parte de la misma banda lo acompaña desde los años setenta, por más de 3,800 presentaciones. El guitarrista Davey Johnstone, quien cultivara al comienzo de su carrera la música folclórica, hasta encontrarse con John; el legendario baterista Nigel Olsson, que tiene la prestancia de un lord inglés, con guantes blancos incluidos, y el espectacular percusionista Ray Cooper, su único acompañante cuando los rusos permitieron el primer concierto de rock tras la Cortina de Hierro en 1979, que ambos protagonizaran.

El resto son otros tres músicos americanos, más jóvenes, pero igual de talentosos a la hora de traducir el sonido Elton John, que va precedido de un piano, sencillamente magistral en su floreo incesante.

El artista dejó claro la deuda que tiene con la música popular de Estados Unidos, como tantos otros miembros de la “invasión británica”, y con el público de esta gran nación, a quien debe, en buena medida, la carrera de éxitos.

Habló de la magia con su letrista de siempre Bernie Taupin, un poeta, gran narrador de historias, y de cómo a veces le resultaba complejo musicalizarlas.

En su agradable y serena conversación incidental, subrayó la importancia que concede al amor y la necesidad de cultivarlo, ahora más que nunca, y afirmó que el retiro de los escenarios tenía relación con ese sentimiento porque quería dedicar tiempo a su familia y, sobre todo, a sus hijos.

Abrió con Bennie and the Jets y fue avanzando, como un tren encantado, por capítulos de una carrera perdurable: Tiny Dancer, Rocket Man, Candle in the Wind, que ilustró con impactantes imágenes de archivo de Marilyn Monroe; Funeral for a Friend, Daniel, Don’t let the Sun Go Down on Me, I’m Still Standing, como para recordarnos que todavía sabe embrujar al público; Your Song y Goodbye Yellow Brick Road, entre otras.

Se levantaba del piano como un muchacho encandilado por los aplausos mientras en la gran pantalla de video, su teclado mágico no dejó nunca de reflejarse en los peculiares espejuelos que completan toda esta leyenda del rock.

November 30, 2018
Twitter
CONTÁCTENOS

9600 NW 25 St. Suite 5B
Doral, Fl 33172
Tel: 786.615.5887 786.655.0183
Fax: 786.655.0183
email: info@doraltimes.com
www.doraltimes.com

Translate »