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El mapa del tesoro (Robado)

Por Fernando Núñez – Noda

En medio de inversiones legítimas, en Doral hay mucho dinero sucio proveniente de la corrupción chavista de Venezuela. Se esconde en empresas legales y testaferros, pero poco a poco se van revelando las verdaderas caras detrás de las máscaras

En esta dirección: http://bit.ly/2uRnwnJ hay un mapa de Google que no se parece a ningún otro. Tiene más de 1,2 millones de vistas y muestra un mundo lleno de lugares marcados con “map pins”. En cada pin, hay una dirección y la identificación de una persona o familia.

De acuerdo con los autores de este enorme trabajo de recopilación, hay –al momento de revisión- 208 direcciones y perfiles de personas o familias que se han enriquecido con dinero robado o mal habido del patrimonio venezolano.

Según informes de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional venezolana, publicados en 2016, funcionarios chavistas, asociados o testaferros han robado al menos 300 mil millones de dólares. Vale decir que, de lejos, el chavismo ha sido el régimen más corrupto en la historia de Venezuela. El índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional de 2016, pone a este país suramericano en el puesto 166 de 176 países, solo superado por países como Sudán o Yemen. Y Haití, un símbolo mundial de corrupción, está cinco puestos ¡por encima!

El chavismo, para ganar lealtades políticas, llevó la corrupción a todos los niveles: Desde multimillonarios contratos, hasta bolsas de comida que trafica algún antisocial local. Solo basta tener acceso al sistema de administración de divisas o a quien otorgara el contrato. Los dólares terminan en una cuenta foránea en EEUU, Andorra o Rusia. Hay estimaciones que dejan la cifra de $300 millardos, como un mero piso de lo que ha registrado hasta ahora. Un ex funcionario del Ministerio de Finanzas, que pidió mantenerse en el anonimato, indica que la cifra real, cuando se verifique, superará los $500 mil millones de dólares, sin contar lo malversado.

El mapa florido

Como cabía esperar, es en Florida, EEUU, donde hay más marcadores: Más de 60 pines o 30% de los enchufados registrados. No están todos los que son, ni son todos los que están, hace falta depurar más, es decir, sacar a uno o dos que sobran y seguir llenando la base de datos con otros que han pasado bajo el radar. Develar a estos fantasmas es tarea importante.

¿Ejemplos? Samark López, señalado como testaferro del Vicepresidente Tareck El Aissami, a quien el gobierno estadounidense le congeló bienes multimillonarios, entre ellos una mansión de $16,5 millones (pagada cash), apartamentos y otras propiedades.
O el inefable Hermann Escarrá y familia, un hombre que en Venezuela llaman “salta talanqueras” porque –a pesar de su masiva humanidad- ha oscilado grácilmente del chavismo a la oposición y de nuevo al chavismo, donde ahora se atrinchera. De ser un abogado modesto, ha pasado a propietario de “un lujoso condominio valorado en dos tercios de millón de dólares, y al menos cuatro empresas con licencia para operar en el condado de Miami”, según reporta Runrunes, el portal del Nelson Bocaranda.

No se conocen públicamente los autores de la recopilación, pero no dudamos que seguirán trabajando porque material hay de sobra.

Los enchufes de Doral

Y así llegamos a Doral, el foco de este artículo. ¿Por qué hay solo tres pines en el mapa sobre Doral? Si se sabe que es un paraíso de lavado de dinero vía inversiones inmobiliarias con testaferros. Pues precisamente por eso, en Doral parece que los intermediarios han hecho bien su trabajo. Pero todo (o casi todo) tarde o temprano se sabe. Por ejemplo, derivado del caso de Roberto Rincón en Houston, quien está preso por escándalos de sobornos que alcanzan $1,1 mil millones, el gobierno incautó a su asociado Jorge Ramos $10,3 millones, así como tres apartamentos y una casa en Doral, según reporta el portal Houston Press.

En Diciembre del año pasado, Luis Díaz Jr. y Luis Javier Díaz, “dos empresarios de Miami, fueron arrestados bajo cargos de lavado de dinero en conexión con la transferencia de $100 millones desde Venezuela a cuentas en Estados Unidos”, reportaba El Nuevo Herald. Ambos operaban una empresa de exportación de equipos de construcción ubicada en Doral.

También se señala que Vladimir Padrino López, Ministro de Defensa, maneja parte de los megacontratos que recibe del Estado venezolano a través de tres empresas en Doral. Y la Primera Dama, Cilia Flores, ha sido sindicada como dueña de varias casas en Doral, a través de asociados de sus dos sobrinos presos en EEUU por narcotráfico.
Pero en el mapa de marras solo aparecen pocos boliburgueses: Magglio Ordoñez, ex beisbolista del cual no se reportan casos visibles de corrupción, pero a quien se le critica que viva en “el imperio” después de despotricar tanto del capitalismo.

Otro que sí tiene méritos es Mauro Libi, empresario importador de comida con dólares preferenciales. Se le señala como lavador de millones de dólares, muchos de ellos a través de la empresa que tiene con su suegro Serafín García: Italespa, domiciliada en Doral, Florida.

En fin, faltan muchos “pines” en el mapa de Doral. Necesitamos que circule la información, que llegue a la prensa, para desenmascarar testaferros y las fuentes mismas de la corrupción que ha devastado a un país que tiene una ligazón tan profunda con Doral.

Venezuela, y Doral mismo, pues, lo agradecerán.

El escrache

Tuvo mucha difusión a principios de este mes, un episodio en el cual dos venezolanos increparon a Rafael Ramírez, Embajador de Venezuela en la ONU y sindicado de robar y ayudar a robar miles de millones de dólares de PDVSA y otras instancias públicas que ha dirigido. Grabado en video el intercambio, que incluyó a su familia, es un ejemplo de “escrache”, término importado del Cono Sur y España, que denota los actos públicos de rechazo a funcionarios que han cometido actos violatorios de la ley por sus connacionales.

Porque cuando el brazo de la justicia tiene artritis, el pueblo la toma en sus manos. En países como Venezuela, donde el imperio de la ley ha desaparecido y la justicia es sustituida por represión discrecional, la sed de castigo para quienes se han aprovechado del Estado pronto se transmuta en ansias de venganza, una palabra terrible porque esconde mucha agresividad reprimida.

En principio, parece lógico que la gente quiera increpar a quienes se lucraron con millones de dólares del Tesoro Público de un país que ha quedado en la ruina, que ejercieron abusivamente el poder o cometieron otras tropelías, y esto se manifiesta en una variedad de acciones: Reprimendas colectivas, pintas en paredes residenciales, manifestaciones o acciones más frontales que a veces incluyen destrucción de propiedad o violencia física.

Entre los venezolanos, la animosidad es demasiado grande como para tener solamente escraches suaves. Rápidamente se pasa al contacto físico, las golpizas y otros excesos. Si el escrache es discreto y respetuoso al derecho de libre expresión, no hay forma de que pueda evitarse o contraindicarse. Por ejemplo, muchas embajadas y consulados venezolanos han amanecido con pancartas que denuncian los terribles abusos de DDHH del régimen de Nicolás Maduro.

Pero el escrache tiene un lado oscuro. Como en todo, hay personas que claramente defraudaron al país, robaron o cometieron abusos, pero hay otros que son víctimas inocentes: Menores de edad que no conocen bien la situación, o familiares de oposición que solo comparten un apellido. Cuando atacan a las personas equivocadas, se logra el efecto contrario del escrache.

Otro aspecto, es el respeto a la ley del país donde se realizan estos actos. Si se viola la ley del país no hay mucho piso moral para sustentar la acción. De justicia poética se pasa a mera venganza, así que es bueno informarse cuáles son los alcances y limitaciones legales de una acción de escrache en cada país. El objetivo del escrache es hacer un “estatement” público, no ejecutar una retaliación física, eso es ya un asalto que la ley condena.

Con las redes sociales, los promotores del escrache tienen un sueño hecho realidad: Un crowdsourcing de locaciones, identificaciones y logística. Así que quienes quieren esconderse lo tienen más difícil que nunca. El lado negativo: Hay más probabilidad de involucrar a quienes no tienen ningún mérito para ser “escracheables”.

Pero en este tipo de dinámicas sociales, siempre hay extremos de aquellos que merecen ser escrachados y no lo son, junto a quienes no tienen culpa, y lo son.

July 18, 2017
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